Una aventura autoritaria

Para llegar a una dictadura, hoy en día, ya no se requiere de un golpe militar. Esos eran esquemas del pasado, hoy se logran llegando a la presidencia con un programa atractivo aunque sea falso, y desde allí controlando todos los poderes públicos.

Hace ya varios años, recién posesionado, lo decía Evo Morales cuando le preguntaron como se sentía habiendo asumido el poder. “¿El Poder? –contestó- No, aún no estamos en El Poder, lo estaremos cuando tengamos el control del Congreso y de las Cortes.” Ese escenario descrito por Evo Morales es, ni más ni menos, una dictadura de las que ya proliferan en el continente incluyendo a Bolivia.

Por estos días, el Presidente colombiano, ha demostrado como él puede pasar por encima de las leyes, si su discurso es el adecuado y se sintoniza con los intereses de la izquierda, no será criticado por la gran prensa. El poder presidencial ha aumentado paralelamente con la ambición del Mandatario quien ha utilizado la capacidad corruptora del dinero y así se ha apoderado de todos los poderes públicos, inclusive de la prensa, atiborrada de propaganda oficial. Hoy el único que le estorba y por ello se conspira para sacarlo del cargo, es el Procurador General de la Nación.

Entre las actuaciones con las que ha demostrado que puede pasar por encima de la Constitución y de las leyes, esta el hundimiento de la anterior reforma constitucional a la justicia, la cual, una vez aprobada, como sucedió, se debía aplicar. Una reforma constitucional no puede ser objetada por el presidente, como si ocurre con las leyes. Ni el Presidente ni el Congreso, tenían las facultades para derogar la reforma ya aprobada, lo cual demuestra claramente un abuso de poder con la complicidad de la Corte Constitucional.

Reformar la Constitución para favorecer sus cálculos políticos, es otra demostración de abuso del Presidente -Congreso y Corte Constitucional incluidos-. Lo vimos modificándola para permitir que los referendos pudieran coincidir con otro tipo de elecciones, lo que antes estaba prohibido, porque calculaban que un referendo, donde se tratara de ofrecer impunidad a las Farc, no pasaría el escrutinio popular.

En vista de que la Comisión de Acusaciones jamás resuelve ninguno de los casos que le llegan, surgieron formulas para reemplazarla, como una Comisión de Aforados, supuestamente con herramientas que le permitan ser eficaz. El presidente espera que le den el poder de nombrar a los magistrados que la integrarían. En la práctica estaría nombrando a sus propios jueces, y lo más grave, a los jueces de sus opositores para poder continuar con la perversa persecución judicial contra la oposición. Por ejemplo, ¿los jueces amigos de Santos juzgarían al ex presidente Uribe?¿Se cumplirá el sueño de sus enemigos (los de Uribe) de verlo en la cárcel?

Para completar el poder omnímodo, han propuesto una “ley habilitante”, sin importar que nombre le pongan, quieren que el Presidente tenga plenos poderes para reformar la constitución, al mejor estilo chavista, y así poder imponer la reformas que sean necesarias con las que se materializará la aceptación a las condiciones que han impuesto las FARC para firmar la paz.

Otra vez, como en casi todo, el gobierno lanza la idea, la opinión pública la rechaza y posteriormente sale el ministro de gobierno y dice que entendimos mal, que no es así, pero luego sale el Fiscal a apoyar la iniciativa y de nuevo empieza el ciclo. Este es un juego de ablandamiento de la opinión pública, que al final, estará tan confundida que ni se enterará de lo que finalmente sucedió. Claro que sucederá. El Presidente, en un referendo bien ambiguo, se arrogara el poder de ajustar la constitución reemplazando al congreso y engañando al Constituye Primario (El pueblo).

Pero ahí no para todo, en su carrera por el poder absoluto, se intimida a todos los que puedan ser un peligro. A la oposición se la persigue y encarcela, a los gremios se les amenaza y a los militares se les intimida con investigaciones, no importa que tan falsas puedan ser.

Como ejemplo de la persecución contra la oposición está el encarcelamiento de Luis Alfredo Ramos por parte de la Corte Suprema de Justicia con los testimonios de testigos que después resultaron falsos, o el montaje jurídico en contra de Oscar Iván Zuluaga con que lograron atajar su aspiración a la Presidencia de la República. En ese propósito, naturalmente, fue pieza clave el dominio del Consejo Nacional Electoral que hizo hasta lo imposible por atajar al partido Centro Democrático.

En estos días, Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz, en una reunión gremial solicitaba el apoyo al proceso de paz de parte de los empresarios, pero por si tenían dudas, les dijo que había más de 14.000 procesos contra ellos por supuestos vínculos con paramilitares, en una grotesca amenaza velada, como quien advierte: “el que no apoye el proceso terminará en la cárcel”. Buena tenaza se han inventado. Podemos imaginarnos que la mayor parte de los “investigados” son ganaderos que tuvieron que pagar vacunas tanto a la guerrilla como a los paramilitares. Ellos si, los ganaderos, son las victimas de una violencia culpa de la inoperancia del Estado.

Y la más eficaz de las tenazas la han aplicado contra militares, no importa si están retirados. El que se exprese en contra del proceso de paz o quien sea crítico de las ordenes del Presidente, entrará en la lista de los investigados y no importa si son inocentes, hay muchos casos de muestra, serán condenados si esa es la orden. Estarán en manos de la Fiscalía, para eso previamente “abolieron” el Fuero Militar. Echarán mano de testigos falsos, ya de uso cotidiano, con al asesoría de expertos en montajes, como cierto Senador que se la pasa recorriendo cárceles en busca “testimonios” (pagados) contra militares y políticos.

¿A que se les parece?